¿36.525 años? Por qué nos ocultan la «otra» mitad de la historia.

enviado por Cesar Bugari | 18 de enero de 2026

¿Cómo va ese domingo? Te escribo desde mi escritorio, con el termo al lado y unos mates. Pero te voy a confesar algo que quizás me traiga problemas con los puristas: me gustan dulces. Sí, ya sé, algunos dirán que eso no es mate, pero el amargo me pone de mal humor y hoy necesito toda la lucidez del mundo para contarte algo que me viene dando vueltas en la cabeza.

A veces, la vida se parece mucho a un análisis de laboratorio. Uno cree que tiene la muestra controlada, hasta que aparece un dato que te rompe todos los esquemas. En mi carrera como Bioquímico, aprendí que si ignorás una anomalía solo porque te arruina la teoría, no sos un científico, sos un contador de cuentos.

Lamentablemente, en la historia antigua, la academia aplica mucho un término que en inglés se llama «Cherry-Picking«. Literalmente significa «elegir solo las cerezas lindas». Acá en Argentina, para que nos entendamos bien, le decimos «quedarse con la que nos conviene» o, más directamente, «hacerse el boludo con lo que no cierra«.

Y el caso más escandaloso de este «manoseo de datos» es el de un tal Manetón.

Hoy quiero que hablemos de esa cifra que a la arqueología oficial le da alergia: 36.525 años.

Manetón fue el sacerdote egipcio que organizó la historia de los faraones en 31 dinastías. Es la «Biblia» de los egiptólogos. Si Manetón dice que Keops reinó tantos años, todos asienten. Pero acá es donde entra mi rigor de laboratorio: ¿Por qué le creemos a Manetón cuando habla de los faraones de carne y hueso, pero lo tratamos de loco cuando habla de lo que pasó antes?

Aquí te comparto mis 3 Evidencias para que calibremos juntos el microscopio:

1. El manual de «Hacerse el sordo»

Manetón escribió que, antes de que existieran los faraones que conocemos, Egipto fue gobernado por Dioses y Semidioses durante exactamente 36.525 años. La academia acepta sus dinastías «humanas» pero descarta esos milenios como «fantasía religiosa».

Desde mi mirada científica, esto es un error de procedimiento básico. Si el informante es confiable para validar a Ramsés II, ¿por qué deja de serlo cuando habla de los Shemsu Hor (los Seguidores de Horus)? No podés elegir qué parte de la muestra analizar según te guste o no el resultado. Eso no es historia, es ideología.

2. El Papiro de Turín: El ticket que no pueden borrar

Muchos dicen que Manetón «exageró» para darle chapa a su cultura. Pero existe el Canon Real de Turín, un papiro mil años anterior a Manetón. Y ese papel (que es el registro más preciso que se conserva) no solo menciona a esos gobernantes «imposibles», sino que les asigna reinados con una precisión que asusta: años, meses y días.

Como investigador, me pregunto: ¿Por qué un escriba real, en un documento oficial del Estado, se tomaría el trabajo de inventar meses y días para un mito? En ciencia, la precisión suele ser hija de la observación. Si hay datos tan granulares, es porque alguien los registró. Alguien estuvo ahí.

3. El Código Astronómico (La prueba de fuego)

Acá es donde la matemática le gana a la opinión. La cifra de 36.525 años no salió de una galera. Si dividís ese número por 1.461 (que es el Ciclo Sótico, el tiempo que tarda la estrella Sirio en volver a su posición original respecto al sol), el resultado es exactamente 25.

Esto no es mitología, es astronomía de alta precisión. Los antiguos estaban metiendo ciclos estelares en su cronología. Que esa cifra encaje perfectamente con los movimientos del cielo nos dice que Manetón no hablaba de cuentos de hadas, sino de una civilización que medía el tiempo con un rigor que hoy nos cuesta imaginar.

El Puente para que sigamos tirando del hilo:

Esta semana, en el canal, me animé a profundizar en este tema. Te muestro las fuentes, los textos originales y por qué esos «Seguidores de Horus» son la pieza que falta para entender por qué hay estructuras en Egipto que los faraones simplemente no pudieron construir.

Miralo acá: Manetón y la Historia Prohibida: ¿36,000 Años de Dioses? 

Y si sos de los que, como yo, no se conforman con un video y quieren tener los papeles arriba de la mesa, en mi libro «Egipto Antes de los Faraones» analizo esta cronología paso a paso, con los datos técnicos que la «familiaridad» oficial prefiere ignorar.

Conseguilo en:  Egipto Antes de los Faraones

Una pregunta para cerrar, mientras termino mi mate (dulce, obvio): ¿Creés que estamos listos para aceptar que somos hijos de una historia mucho más vieja y compleja, o es más cómodo seguir pensando que antes de nosotros solo había gente con taparrabos y herramientas de piedra?

Te leo en las respuestas. Me encanta saber qué pensás de estas anomalías.

¡Buena semana!

César Bugari

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba